CONCEPTOS
Las palabras pueden chorrear
dependiendo de como suenen,
tinta,
sangre,
poesía,
pero no dolor.
Las palabras por sí no duelen,
ya que pueden ser cortadas
con cualquier espada o cualquier hoz,
con lo todo blanco o lo todo negro,
con lo crudo o lo cocido.
Y al ser cortadas
no sienten dolor las palabras
porque se regeneran como apéndices,
vuelven a nacer,
a crecer,
pero no a morir.
En mitosis-meiosis,
jaula-jauría,
humano-demasiado humano.
las palabras se dividen
o en el absurdo
o en el consenso
o en la indiferencia.
EL TREN
A lo lejos de mi ventana
pasa el tren
del cuarto para las diez
que lleva a alguna-parte.
Esa alguna-parte
puede unirse a otra-parte
no sólo por el camino
sino por el sendero.
Cuando el tren avanza,
abre brechas y vuelve a cerrarlas
el sol se transmuta en luna
y el día en noche,
en alguna-parte.
Y en otra-parte
(no donde estoy parado)
no se mueve la hoja de un árbol
sin el escrúpulo del escepticismo.
Por eso el tren nunca llega a otra-parte.
Porque sabe que puede descarrilarse
o al menos sucumbir de hastío.
POEMA DEL TÍTERE (CUARTO PODER)
Las ocho columnas
del periódico de la mañana
por vez enésima hablan de un títere.
Alguien con cuerpo -pero sin esencia-
no como Pinocho (Pinocho al menos tuvo escrúpulos)
no de madera, pero si de carne y de hueso
y de intestinos
y de bilis
y de fluidos comunes y silvestres.
Alguien con carrera -pero sin meta-
no como estudiante (el estudiante al menos tiene dudas)
no de hoy, sino de ayer
y de mañana
y de siempre.
No fue sino hasta la opera bufa
del honoris causa apócrifo
del premio que otorga el titiritero,
donde esa pequeña alma
(si tiene cabida dicha metáfora)
tuvo una fisura. Un real desconcierto.
Y ahora sí
que no quedo títere con cabeza.
Ficus Palmeri de Barataria
Extiendo mis añosos brazos/rasgando el manto pericú/saludando al cielo quemante/que la estirpe de Cristo y Niparajá heredará.
sábado, 13 de octubre de 2012
domingo, 30 de septiembre de 2012
Si Hegel tuviera Twitter (Martes de Humanidades 25- SEP- 2012)
Esta historia empieza en la noche de un sábado cualquiera en una ciudad con nombre y rostro; la cara lavada con el signo de pesos y dólares, la eterna primavera del “no-pasa-nada”, los colores y el frenesí de la cotidianeidad, del salir al antro, de cruzar al otro lado de compras, de las pantallas de plasma y la posibilidad real del HD.
De pronto el silencio, la calma chicha que precede al toque a degüello de la fatalidad.
Suena un disparo, dos, tres, cientos, miles. Dos cuerpos inermes con armas de largo poder en las manos quedan como testigos mudos.
A cientos de kilómetros de ahí, una madrugada de domingo (si se le puede llamar tal a las 8 de la mañana), se manifiesta la rabia y la congoja: Javier Francisco, el mismo que creció y vivió, que desde la primaria fue ejemplo para la juventud de su pueblo, el que arrasaba en los concursos académicos y amante de los estudios que lo incitaron a probar suerte lejos de la media península, había sido abatido, curiosamente gracias a la misma “estrategia” que quizás muchos de sus compañeros del instituto privado más elitista de México defendían y hasta justificaban en retruécanos, so pena de pasar por “revoltosos” a ojos de la clase aristocrática industrial y posmoderna de aquella ciudad, la ciudad de las montañas
¿A partir de este acontecimiento cuál se establece como la lectura común para dicha clase? Primero, la sensación de vulnerabilidad de muchos que se sentían intocables por estar (¿o simulaban estarlo?) incrustados en el sistema que les permitía vivir con cierta laxitud respecto al promedio. Y empiezan las manifestaciones de temor, indignación, coraje… la construcción y re-construcción de ideas dentro de las redes sociales., esa ágora donde se pone en juego nuestro siglo XXI.
Hegel suponía que el desarrollo del espíritu, desde la individualidad hasta la historia de los pueblos se da a partir del movimiento en tanto que re-conocimiento de su otro, el amo que se sabe a su vez siervo. En la Fenomenología del espíritu explica
“El señor se relaciona al siervo DE UN MODO MEDIATO, a través del ser independiente, pues a esto es lo que se halla sujeto el siervo.”El siervo, se relaciona de un modo negativo con la cosa y la supera; no puede consumar su destrucción por medio de su negación, sino QUE SE LIMITA A TRANSFORMARLA.” Lo que hace el siervo pues, es un acto del señor.1
¿Y cuál es el modo en que dicha relación se constituye? Sin duda por el lenguaje, aquella telaraña en la que estamos inmersos en tanto que humanos, demasiado humanos. Remitiéndonos a la idea de José Gaos como experiencia a partir del concepto de “viaje”, ¿cómo puede hacerse explícito el acto de viajar y aquello que nos revela? A partir del momento en que éste es narrado, escrito, memorado y re-memorado; desde el andar errante de los primeros hombres hasta la narración de un acontecimientopolítico o social, el viaje (o la narración del mismo) conlleva un motivo, una co-participación del acontecimiento; dicho viaje supone una transición temporal versus la habitualidad, la mera quietud:
“La vida y el medio habituales representan un ámbito dado del cual solo ciertas cosas son posibles (...) Al romperse el cerco de este ámbito, brotan posibilidades inéditas y se llevan a cabo cosas inesperadas”2
Si las primeras crónicas de la Historia, desde Heródoto hasta los textos de la historia de Bronce parten de la metáfora hegeliana del búho de Minerva que alza el vuelo, ¿el fenómeno de los mass mediasupone que ahora se puede ver –y hasta idealizar-el vuelo en cuánto ocurre? La ventaja y el avance que hoy suponen Facebook y Twitter es la construcción de nuevas plataformas para el debate más allá del mero divertimento (y a veces conjugando ambos hábilmente), y en consecuencia la necesidad de plantear y re-plantear, desde la Red, conceptos como libertad, acción, Historia… hasta democracia.
Quizás por eso no sea casual que movimientos como el #YoSoy132 y otros de corte crítico al neoliberalismo y a la regulación de Internet a últimas fechas hayan surgido dentro de los centros donde se educan las élites económicas e intelectuales de nuestro país; que haya dispuestos –pese a los panfleteros y opinólogos de Televisa y la prensa adictos a la derecha y al poder- a salirse del huacal keynesiano, a soportar epítetos de “manipulado/nini/zombi/socialista de Starbucks”, a soportar la ridiculización por los Calderones 3 mediáticos pero a su vez construir e imaginar a partir de diferentes maneras de contar la Historia que les enseñaron y rompieron que otro mundo es posible.
1 Hegel, G.W.F. Fenomenología del espíritu. Fondo de Cultura Económica, México, 2010. Páginas 117-118.
2 Gaos, José. Obras completas. Volumen II. Universidad Nacional Autónoma de México, México, 1991. Página 77.
3 Referencia a Felipe Calderón, el presidente que plantea la "estrategia" contra el crimen, curiosamente sustentada mediante la nada (ver "Último parte de guerra", en Revista Proceso, 8 de septiembre 2012, http://hemeroteca.proceso.com.mx/?page_id=278958&a51dc26366d99bb5fa29cea4747565fec=319255) , y a Paco, su tocayo monero del periódico Reforma, cuyo trabajo -cuando se puede- justifica curiosa y coincidentemente dicha nada.
viernes, 21 de septiembre de 2012
(NOTA) Algunos confunden educación con "erudición superflua" por Internet
Periódico La Jornada
Sábado 15 de septiembre de 2012, p. 2
Sábado 15 de septiembre de 2012, p. 2
En su libro más reciente, Éticas de crisis, el poeta y filósofo Josu Landa sostiene que desde hace tiempo vivimos un proceso de decadencia y sugiere que está en marcha una especie de
biotiraníasustentada en la técnica, que nos limita como seres vivos y pensantes, entre otros temas esenciales para entender la circunstancia actual en el mundo.
La crisis de 2008, la más grave de todas, no sólo se debió a las contradicciones inherentes al capitalismo neoliberal, sino a prácticas descaradamente inmorales, asevera.
–Mientras la mayoría de personas asume, con casi todos los gobiernos del mundo, que atravesamos una crisis económica, sabemos también que hay epidemia mundial de depresión, de infelicidad, y usted como filósofo diagnostica en su último libro, Éticas de crisis, que vivimos en un mundo-frontera, en un proceso crítico-decadente.
–Sí, considero que lo que nos pasa aquí, en América Latina, y también en los países del primer mundo es algo más profundo y grave que una crisis financiera. Desde hace tiempo vivimos un proceso de decadencia, que engloba reiterados momentos de crisis económicas, políticas y culturales. O sea, se está acabando un modo de ser en el mundo y eso se refleja en las formas de vida de las personas.
Un solo botón de muestra: para los de mi generación, tener un buen nivel cultural, poder conectar con los saberes y sabidu-rías grecolatinas, medievales, renacentistas, ilustradas, modernas, mesoamericanas, orientales... era un valor indiscutible, con implicaciones en nuestras vidas.
Efecto calculadora
“Ahora –prosigue Josu Landa–, esos vínculos se han cortado; todo queda en erudición superflua accesible por Internet (que muchos confunden con educación), algo puramente funcional de cara al éxito económico-social, sin compromiso con el ethos. Se trata de lo que llamo el ‘efecto calculadora’. No es lo mismo hacer uno las sumas y las restas, familiarizarse con el manejo de los números, el álgebra, la geometría, que esperar todo de un aparato que hace hasta las operaciones más sencillas, sustrayendo a uno de la conciencia de sus raíces, sin que sean parte de mi mente.
“Me parece que está en marcha una especie de ‘biotiranía’ sustentada en la técnica, que nos disminuye como seres vivos y pensantes y pretende que nuestros cuerpos y mentes dependan en todo de procesos y dispositivos impuestos por diversas instancias de poder (no sólo político) y por el mercado. Ahora es casi imposible que uno repare el coche por su cuenta, porque todo está tramado para depender de la cibernética (aparte de que ya a muchos les metieron la idea de que prescindir del coche es de locos).
“Inducen a uno a creer que es imposible curarse de nada, si no acepta todos los protocolos de la actual medicina y la industria farmacéutica... Así es como un modo de ser en el mundo se derrumba, al tiempo que se nos impone adaptar nuestras vidas a ese movimiento decadente y nos zarandean a cada rato las situaciones críticas que eso genera. No es de extrañar que esto fomente la depresión, la infelicidad, la enfermedad.
–¿Cómo identificar la decadencia en medio de esta ultramodernidad y la euforia tecnológica que la define como tal?, ¿puede darnos más precisiones?
–Vivimos en medio de un progreso técnico inusitado. Eso está a la vista y parece contradecir la idea de una decadencia. Lo que pasa es que los avances en una ciencia subordinada a la tecnología y en la eficacia productiva se están dando al precio de un deterioro, no menos evidente, en el terreno cultural y ético.
“Nos llenamos de aparatos y nos dejamos subyugar por fetiches banales, a costa del vaciamiento de nuestras almas. Mientras, pierde fuerza un modo de ser en el mundo, sustentado en una serie de valores firmes, como el del respeto absoluto a la vida o a la dignidad humana. Por ejemplo, va ganando terreno la confusión general, en el ámbito de la ética y la estética. Las mismas élites tradicionales sucumben a esto y se dejan llevar por un afán ilimitado de ganancias y poder, descuidando la formación de sus propios hijos, en su mayoría, a estas alturas, una bolita de bárbaros, eso sí, bien equipados, bien vestidos, rodeados de tecnología de punta y forjados al estilo de los medios, el marketing y las revistas de moda, pero con la cabeza hueca.
“Esto ya no es una crisis propiamente, porque una crisis, por definición, es relativamente breve, ya que es un momento en el que se decide la vida o la muerte de un proceso social o político focal bien determinado. Finalmente, una crisis se resuelve en un resultado equis y las cosas siguen su curso, dentro de un orden de cosas. La decadencia, en cambio, no tiene solución, sino un desenlace a largo plazo, una difuminación en un orden en proceso de definición y cuyas características nos resultan imprevisibles desde nuestro presente.
Por supuesto, no niego que existan crisis; lo que digo es que las graves crisis del presente se insertan en un proceso global de decadencia y que ésta debe interesarnos, no para impedirla, ya que es inevitable, sino para tratar de reflotar lo más radicalmente humano, en medio de la confusión y la barbarie, en el entendido de que el mundo podría o debería abrirse a un orden civilizatorio mejor que el que ahora se diluye.
Atrocidades en todos los tiempos
–En su libro, sostiene que la situación de Grecia, en los tiempos de Alejandro Magno, era similar a la nuestra y que por eso deben interesarnos las filosofías de aquella época. ¿En qué términos debe entenderse esto?
–Con la entronización de Alejandro de Macedonia, en 336 aC, culmina un proceso decadente, que convierte a Atenas en algo muy distinto a lo que había sido. La Atenas modélica de Pericles, con una democracia ejemplar (aunque también con serias limitaciones), se somete a una monarquía absoluta, en medio de convulsiones políticas, hambrunas, guerra, destrucción, muerte y las peores desmesuras. En medio de ese horror, la tradición filosófica griega deriva en una serie de escuelas, en su mayor parte deudoras del socratismo, que ofrecen la posibilidad de vivir bien, pese a las enormes adversidades del entorno. A eso me refiero, cuando hablo de una analogía entre aquellos tiempos y los nuestros. Hay una especie de narcisismo negativo, que nos lleva a pensar que a nadie en la historia le han tocado males tan graves como los que nos afectan a nosotros.
“Cuando uno observa lo que ha sido la historia de las civilizaciones, descubre atrocidades igual de graves que las de nuestro tiempo, aunque el poder de destrucción hoy es mayor que nunca. Una monstruosidad como la aniquilación total de Cartago por los romanos, por ejemplo, es cualitativamente equiparable a cualesquiera de los grandes genocidios que se dieron en el siglo XX. A lo que voy es a que, en tiempos así, la filosofía se presentaba como una forma de vida apta para enfrentar efectivamente las peores calamidades, cultivando el ethos, el juicio recto, la autarquía, el control de los deseos, la impertur-babilidad, la indiferencia ante los valores banales, el cuidado de sí, la vida feliz, la cosmopolítica, etcétera.
“Para mí, la tradición filosófica es mucho más que un depósito de tesis a interpretar desde la curiosidad teórica, histórica o filológica. Para mí, la filosofía es una corriente viva de uso de la razón o de producción de verdad, centrada en el propósito de vivir bien en este mundo. Y lo que planteo, en concreto, es que escuelas como el cinismo, el epicureísmo, el estoicismo, el pirronismo (sin menoscabo de las contribuciones de Platón y Aristóteles) se sustentan en una forma de vida que mantiene su vigencia también en nuestro tiempo. Aunque debo aclarar que no propongo una copia al calco o un seguidismo ciego de sus doctrinas, sino su resignificación crítica y creativa, conforme con las particularidades de nuestro presente y tomando en cuenta todo lo que la filosofía, la ciencia y algunas éticas de procedencia más bien religiosa, en Oriente y Occidente, ha generado en los pasado 2 mil años.”
Capitalismo
depravado
–En su libro fustiga a lo que llama
capitalismo depravado, que impone y expande la actual globalización del mercado. ¿Las éticas de crisis serían las
medicinaso recetas para hacer frente a las secuelas de ese modelo económico?
–La crisis de 2008, la más grave de todas, no sólo se debió a las contradicciones inherentes al capitalismo neoliberal, sino a prácticas descaradamente inmorales. Para colmo, en lugar de suplantar el modelo que derivó en esa catástrofe, los factores de la economía global siguieron en sus trece, tratando de enriquecerse sin escrúpulo ni medida. Por eso hablo de un capitalismo depravado.
“No tengo recetas para enfrentar la actual decadencia con crisis, pero pienso que es posible intentar estratagemas integrales, que equilibren políticas públicas con un exigente cultivo del ethos personal. Todos los programas político-sociales son imperfectos, pero unos son preferibles a otros. Los proyectos de corte capitalista responden a una lógica de explotación y acumulación desaforada de riqueza, que descansa en el consumismo ilimitado, en la destrucción irracional de recursos naturales y en la enajenación de las vidas de inmensos contingentes de personas. Por ejemplo, eso conlleva una exacerbación mediática y publicitaria del deseo, que al no poder ser satisfecho, abre paso a la frustración, al resentimiento individual y social y a la violencia. Si a eso se le suma el debilitamiento o la ausencia de contenciones como las que aporta la buena educación, la solidaridad comunitaria, la ley justa, el desarrollo ético constante, los grupos de ‘religación’ positiva y realizadora (que vienen a ser algunas religiones), la asunción de valores positivos, una idea clara del sentido de la vida... la situación no puede ser distinta a la que conocemos en el país y casi todo el mundo.
“Junto a la transformación de las actuales relaciones sociales, que derive en una economía justa y una política centrada en el bien común y en la felicidad colectiva, tiene que darse un cultivo creador, transformador del ethos de cada quien. Ésa es la parte que nos ofrecen las éticas rigurosas que inventaron los griegos, entre ellas las que llamo ‘éticas de crisis’. Con ellas podemos ‘curar’ nuestro ethos, nuestro ser interior, aprendiendo a encauzar adecuadamente el deseo, a contentarnos con lo estrictamente necesario, a respetar a los otros y a la naturaleza, a procurar la radical libertad que da la conformidad con el mundo, a evitar toda desmesura, a despreciar valores banales, a preferir los placeres más elevados, a cultivar nuestra interioridad para poder ayudar a mejorar la vida propia y la de todos quienes nos rodean.”
sábado, 1 de septiembre de 2012
Neo, ¿un Sócrates del siglo XXI?
Neo, ¿un Sócrates del siglo XXI?
Homero Francisco
Octubre de 2011/ publicado en revista FATUM No. 15 Agosto de 2012
El problema originario de cualquier sistema filosófico es la pregunta ¿Quién soy?; la intención de interrogarnos por la pregunta fundamental depende de una decisión, de un parto doloroso- parafraseando a Sócrates cuando habla de su madre-; el quién soy y que hago aquí, pregunta difícil si se considera que muchas veces la respuesta- e incluso hacerse la interrogante- es evadida por el común de la gente.
En la escena donde Neo inicia su periplo para descifrar ¿qué es la Matrix? se maneja magistralmente esta idea: el protagonista debe elegir entre dos pastillas, una azul que le proporciona el privilegio de quedar como-si-nada-hubiera-pasado y otra roja, cuya elección le llevaría a internarse en la madriguera del conejo blanco de Lewis Carroll. En ese momento, el personaje de Keanu Reeves toma una decisión que podría interpretarse- aunque no quede de manifiesto en la película de manera explícita- como un examen. Sócrates en su Apología denota la importancia de este ejercicio en el siguiente tenor:
“Pero un día quizá alguno diga, ¡que Sócrates! ¿Si marchas desterrado no podrás mantenerte en reposo y guardar silencio? Ya veo que este punto es de los más difíciles para hacerlo comprender a alguno de vosotros (…) y conversar sobre las demás cosas que han sido objeto de mis discursos, ya sea examinándose a sí mismo ya examinando a los demás, porque una vida sin examen no es vida”[i]
Así Neo, al interrogarse por la Matrix comete el acierto de tratar de responderse precisamentemediante el examen; la sola inquietud del personaje para el que hay algo que no está del todo bien, supone en sí misma un objeto de resistencia, el salirse del canon que supondría elegir la pastilla azul. En este tenor, Michel Onfray, filósofo francés contemporáneo, plantea el ejercicio de la filosofía como resistencia de la siguiente manera:
“El filósofo no es astrólogo ni adivino ni lector del futuro en el café… su trabajo es ser consciente de la abulia generalizada de los hombres y hacer todo lo posible para no contribuir a ella” [ii]
Entonces, ¿el ejercicio de tomar la pastilla roja puede contribuir a des-madrar la Matrix? quizás la filosofía per-se no pueda salvar al mundo en tanto acto individual y aislado, pero al fomentar la inquietud y el ejercicio de comprensión de nuestra realidad- aquella Matrix en la que nos desenvolvemos cotidianamente- se estará dando un paso trascendental hacia una mejor y nueva visión de las cosas, una manera diferente de comprender y aprehender al mundo y al Otro.
FUENTE:
[i] Platón. Diálogos. Editorial Porrúa, México, 2007. Páginas 21-22.
[ii] Michel Onfray. La filosofía sana y salva ¿cura y redime?, en http://filosofiaclinicaucv.blogspot.com/2008/05/entrevista-michel-onfray-la-filosofa.html Fecha de consulta: 3 de octubre de 2011.
Esta presentación fue hecha con motivo del programa del Martes de Humanidades "Matrix y la filosofía de la irrealidad" en UABCS, 4 de octubre de 2011.
El primer post desde las raíces de la Península Barataria.
Todos Santos, Baja California Sur, 1 de septiembre de 2012.
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