sábado, 13 de octubre de 2012

Literatura libre

CONCEPTOS

Las palabras pueden chorrear
dependiendo de como suenen,
tinta,
sangre,
poesía,
pero no dolor.

Las palabras por sí no duelen,
ya que pueden ser cortadas
con cualquier espada o cualquier hoz,
con lo todo blanco o lo todo negro,
con lo crudo o lo cocido.

Y al ser cortadas
no sienten dolor las palabras
porque se regeneran como apéndices,
vuelven a nacer,
a crecer,
pero no a morir.

En mitosis-meiosis,
jaula-jauría,
humano-demasiado humano.
las palabras se dividen
o en el absurdo
o en el consenso
o en la indiferencia.


EL TREN

A lo lejos de mi ventana
pasa el tren
del cuarto para las diez
que lleva a alguna-parte.

Esa alguna-parte
puede unirse a otra-parte
no sólo por el camino
sino por el sendero.

Cuando el tren avanza,
abre brechas y vuelve a cerrarlas
el sol se transmuta en luna
y el día en noche,
en alguna-parte.

Y en otra-parte
(no donde estoy parado)
no se mueve la hoja de un árbol
sin el escrúpulo del escepticismo.

Por eso el tren nunca llega a otra-parte.
Porque sabe que puede descarrilarse
o al menos sucumbir de hastío.


POEMA DEL TÍTERE (CUARTO PODER)

Las ocho columnas
del periódico de la mañana
por vez enésima hablan de un títere.

Alguien con cuerpo -pero sin esencia-
no como Pinocho (Pinocho al menos tuvo escrúpulos)
no de madera, pero si de carne y de hueso
y de intestinos
y de bilis
y de fluidos comunes y silvestres.

Alguien con carrera -pero sin meta-
no como estudiante (el estudiante al menos tiene dudas)
no de hoy, sino de ayer
y de mañana
y de siempre.

No fue sino hasta la opera bufa
del honoris causa apócrifo
del premio que otorga el titiritero,
donde esa pequeña alma
(si tiene cabida dicha metáfora)
tuvo una fisura. Un real desconcierto.

Y ahora sí
que no quedo títere con cabeza.

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